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domingo, 12 de mayo de 2013

Entre Terceros - Capitulo 32 "Presa Fácil"



POV CAROLINE.

Entre maldiciones bajas luché contra el temblor de mis manos, intentando encajar la llave en la cerradura…

El aire se sentía demasiado espeso al respirar, mis movimientos parecían demasiado lentos a pesar de que sentía vértigos por la rapidez con la que me obligaba a moverme, aun cuando los temblores de mi cuerpo dificultaban el proceso. Cada segundo que corría parecía demasiado tiempo perdido.

Quería detenerme y regular mi respiración, pensar con cabeza fría una posible solución que pudiese asegurarme una buena conclusión para esa noche, pero no podía. Tener control sobre mi respiración y las crecientes convulsiones de mi cuerpo, parecía una completa hazaña.

Sentía el golpeteo de mi sangre en mis cienes, hasta el punto de nublar mi vista, como si en cualquier momento mi cabeza fuese a estallar en millones de pedazos. Mi respiración secaba mi garganta, la cual ardía al igual que mis fosas nasales.

- ¡Maldita sea! – escupí frustrada, en mi tercer intento de abrir la puerta. Mis dedos estaban blancos ante la presión que ejercía sobre las llaves.

De no haber estado lo suficientemente cuerda como para recordar que tenía que ser silenciosa por el bien de  los otros dos miembros de mi familia que dormían en el piso de arriba completamente ajenos a toda la locura que yo estaba viviendo, la habría pateado hasta el cansancio.

- ¿Qué es ese vocabulario tan poco elegante?

Contuve el aliento violentamente. Mis ojos abiertos como platos se fijaron en la puerta y mis manos al igual que todo mi cuerpo se paralizaron. Las llaves se resbalaron entre mis dedos, el chirriante ruido al hacer contacto con el piso fue el único sonido presente en los siguientes cinco segundos. El golpeteo sordo de cada latido de mi corazón repicaba dolorosamente en la parte trasera de mis oídos.

- Respira. Que sufrieras un infarto le quitaría toda la diversión al asunto.

Una voz fina, delicada pero a la vez teñida de burla, que no terminaba de encajar en la descripción de femenina por el tono diabólico que envolvía cada palabra, hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Sentí como la sangre abandonaba mi rostro y mis manos empezaban a sudar frio.

Joder…

Con una exagerada lentitud, giré mi rostro en la dirección de donde había percibido, provenía la voz. Entonces la vi, parada en medio de la penumbra de mi cocina, justo tras de mí. Supe por inercia de quien se trataba.

Una mujer de cabello largo y negro como el carbón, alta y esbelta de tez inhumanamente pálida. En cada una de sus facciones abundaba una perfección que solo podía ser sobrenatural. Su cabeza estaba ladeada, sus ojos rojos, como dos pozos de sangre espesa me miraban divertidos, como un león miraría a su presa fácil. Y eso era yo en ese momento… una débil humana frente a un vampiro. Muy fácil.

Trate de organizar mis pensamientos, demasiada información se revolvía en mi cabeza. Y entre todo el estrés del momento, note la ausencia de Camila. No me había seguido, y no podía estar más aliviada por ello, en una situación como esa, ella entraría en pánico. Por primera vez me alivie de que fuera tan nerviosa, seguramente estaba encerrada en el baño asustada. Solo esperaba que ningún otro vampiro entrara a la casa.

En silencio, dentro de mi cabeza, pedí a todo aquello en lo que yo creía que Camila se quedara en arriba, a salvo. Giré sobre mis talones y deje mi espalda pegada contra la puerta. Respiraba con cautela, cualquier movimiento en falso podría ser peligroso.

- ¿Quién eres? – pregunté, sacando mi voz desde lo más profundo de mi ser y aun así sonó fina, quebrada y temblosa. Completamente humillante.

Sabía que se trataba de una de las trillizas vampiro, porque su aspecto encajaba a la perfección con las descripciones hechas por mis hermanas, sin embargo, tenía que ganar tiempo mientras pensaba la manera de sacarla de mi casa… y muy en el fondo esperando que Alice apareciera en cualquier momento.

Alice, por favor…

La vampiro sonrió ante mi pregunta, dejando ver sus blancos colmillos, haciéndome pensar que después de todo, los demonios podían parecer ángeles al sonreír.

- Mi nombre es lo que menos importa – respondió tranquilamente.

Se encogió entre hombros y camino en mi dirección, observé sus movimientos como en cámara lenta. Deje de sentir mis piernas y tuve que sostenerme de la manilla de la puerta para no caer sobre mis rodillas.

 – Tú debes ser la menor – meditó, cuando estuvo lo suficientemente cerca como para inclinar su rostro frente al mío y ejerciendo toda la fuerza escarlata de sus ojos en mí.
Contuve la respiración.

- ¿Qué es lo que quieres? – solté torpemente, tratando de parecer valiente aunque todo mi cuerpo gritara lo contrario.

Alzó una ceja y para mi alivio, retrocedió dos pasos frente a mí. Parecía confundida, pero no estuve segura, solo podía concentrarme en no caer sobre mis rodillas.

Demasiada adrenalina corría por mis venas, al punto de hacer que mis músculos estuvieran completamente tensos. Maldije tantas veces que perdí la cuenta, aumente la fuerza en mi agarre contra la manilla.  Solo quería correr lejos de allí, buscar a Karen y al mismo tiempo ir a consolar a Camila y esa mujer estaba impidiéndomelo, y por su actitud tenía ganas de charlar.

Mierda, mierda, mierda.

No veía manera de librarme de la situación sin que mis opciones representaran un paso en falso. Podría exponer a Camila, Melanie o Fred si no me comportaba.

- Explicaciones – me contestó y seguidamente empezó a caminar lentamente de un lado a otro frente a mí, con sus manos apoyadas en su fina cintura. Llevaba ropa ajustada, que la hacía parecer una prostituta, pero sin embargo, no opacaba el aire elegante que emanaba.

Su respuesta no fue algo que yo esperara, estaba preparada para una amenaza de muerte como mínimo. ¿Qué explicaciones podría ella querer de mí? Mantuve mi expresión neutra, sin dejar ver mi confusión. Ella no estaba mirándome pero yo observaba cada paso suyo como si en cualquier momento fuese a saltar sobre mí. Me encontraba completamente a la defensiva, me sorprendía como estaba logrando mantenerme firme ante la situación, pero no me daba mucho crédito, pues la fuente de mi valentía eran aquellos a los que yo amaba y estaban en peligro por mi culpa.

Me obligué a respirar profundo varias veces, calmándome, sin mucho éxito, pero al menos fui capaz de soltar la manilla y sostener mi cuerpo por mí misma.

- ¿Explicaciones? – repetí cuando encontré mi voz.

Asintió y detuvo su marcha. Se cruzó de brazos en un movimiento tan fugaz que no fui capaz de percibir del todo.

- ¿Sobre qué?

- Sabes que soy ¿verdad?

Fruncí el ceño ante su pregunta y aunque dudé, le respondí.

- Sí.

- Sabes quién soy y para que he venido.

Tragué grueso.

Claro que lo sabía, ella había venido a vengarse, por eso se habían llevado a Karen y sabría Dios cuales eran sus planes para con la vida de mi hermana, solo podía presumir que no eran unos que procuraran su perduración. Y por la misma razón ahora estaba frente a mí, seguramente planeando matarme y luego al resto de mi familia, no veía que otras intenciones podía tener ajenas a asesinar.

La boca de mi estómago se contrajo. De repente quise vomitar.

Mis manos se volvieron puños. Quise saltarle encima y exigirle que trajera a mi hermana de vuelta, pero sabía que si lo hacía, la vampiro me arrancaría la cabeza antes de que si quiera yo llegara a tocarla.

- Tu pulso se ha acelerado, es obvio que lo sabes – se burló ante mi silencio – Pero… ¿Cómo es que te mantienes tan calmada? Tus hermanas se comportan como cualquier humano normal pero tú… - volvió a acercarse y esta vez a una distancia tan mínima que la punta de nuestras narices se rozaron casi imperceptiblemente. Las náuseas incrementaron -  estás asustada, sabes que podría matarte en cualquier momento, comprendes lo que está pasando y aun así no es la reacción que esperaba…  ¿Cómo es que saben sobre nosotros y siguen vivas? ¿Por qué les protegen tanto los del otro clan? – Insistió ante mi silencio - ¿Cómo es que siempre están preparados para nuestros ataques? Porque por el demonio, me ha costado poder llegar hasta aquí – rodó los ojos – aunque debo admitir que le ha puesto algo de diversión al asunto, de todas formas odio las presas fáciles. Esto de jugar al gato y el ratón, ha vuelto esto un poco interesante.

Mantuve la boca cerrada, hablarle del don de Alice seria darle algún tipo de ventaja.

- ¿Qué no piensas responderme? – rugió.

No dije nada.

- Por lo que veo no me servirás de mucho, al menos tu olor es decente y puede que te disfrute como aperitivo antes del plato principal.

Jadeé ante sus palabras, de manera vergonzosa. Acaba de dictar mi sentencia de muerte, y aunque lo esperaba, escucharla hablar de ello como si yo fuese una simple rebanada de pan sobre su plato, me congelo la sangre.

Jesús, respira, Line. Respira – repetí tantas veces que perdí la cuenta, mientras su mirada se fijaba en mi cuello.

Sentía más miedo del que había sentido en toda mi vida. Un miedo que se colaba en mi piel y congelaba cada poro. Un miedo que me decía que corriera y a la vez que no me moviera. Solo pude observarla con los ojos tan abiertos como fui capaz, atenta a su próxima movida, a sabiendas de que podría ser la última cosa que viera. Solo pedía que si me mataba, dejara al resto de mi familia en paz.

El entrecejo de la apabullante mujer se contrajo.

- Observas mis movimientos como si fueses capaz de predecirlos… ¿Crees que podrías detenerme si yo quisiera dejarte sin una gota de sangre ahora mismo? – ladeó la cabeza.
Su pregunta sonó más bien como un reto y la lengua se me iba sola ante las ganas de gritarle que me pusiera a prueba, aunque sabía que no tenía oportunidad. La forma en la que me miraba, el tono que utilizaba, me hacía sentir como una rata de laboratorio siendo analizada, porque literalmente eso representaba yo ante ella… la vampiro estaba analizándome, sentía curiosidad por mí, pero ¿por qué?

Me sentía tan pequeña y humillada que me enfurecía. Entrecerré los ojos ligeramente.

- Estoy consciente de que no podría – respondí tajante sin siquiera permitirme parpadear.

Se alejó de nuevo, soltando una fina risa que lejos de ser agradable, resulto chirriante en mis tímpanos.

- Eres todo un personaje querida… ¿Cómo es que es tu nombre?  - miró hacia un lado como si tratara de recordar algo, como si nos hubiésemos presentado antes -  ¡Oh, claro! – Aplaudió sordamente - ¡Caroline!

No pude contener la expresión de sorpresa en mi rostro que se esforzaba por parecer inexpresivo.

- ¿Cómo es que sabes mi nombre?

- ¿Por qué tendría yo que responderte? – soltó, haciéndose la ofendida - Te he hecho preguntas y ¡simplemente te has mantenido callada como una estatua!

- He respondido una – alegué inmediatamente, sintiéndome absolutamente ridícula ante mi terquedad incluso cuando no era el momento de dejarla relucir. 
La comisura izquierda de sus labios se curveo hacia arriba, en una extraña sonrisa, que acompañaba a su mirada incrédula.

- Eres la primera humana con la que he podido tener una conversación que difiere de gritos y correteos pastosos. Bastante interesante, me agradas Caroline – continuó como su andar despreocupado frente a mí – solo responderé aquello que tú me has respondido. – puntualizó.

Volví a guardar silencio, sin comprender qué demonios pretendía.

 – Mi nombre es Phoebe Nicols, nací en 1897 en Pensilvania, ¿contenta?

Negué con la cabeza. No estaba para presentaciones cordiales y sabía que ella tampoco.

- ¿Qué es lo que pretendes?

- ¿Ansiosa? – Se burló –  ¿Por qué la prisa? Creo que nos estamos llevando bastante bien ¿no crees? – sus ojos brillaron con maldad cuando volvió a mirarme. Se me erizaron los vellos de la nuca.

Le dedique la mirada más furibunda que fui capaz. Estaba jugando con mi mente, quería que gritara y corriera como seguramente habían hecho sus víctimas anteriores, porque eso le daba placer, la chispa sádica que destellaba en su mirada y se asomaba en su sonrisa irónica me lo dijo. No lo lograría conmigo. Si tenía que ser asesinada por un vampiro a cambio de las vidas de mi familia, lo seria. Y si ella iba a matarlos, no quería estar viva para entonces, y quizás si ellos eran inocentes a lo que estaba pasando, su muerte seria momentánea, menos dolorosa.

Lágrimas ácidas, ardientes, llenas de frustración inundaron mis ojos. Mis dientes chirreaban y tenía una loca necesidad de correr y llevarme todo el asunto tras de mí, como debía ser. Yo me había metido, yo debía sufrirlo. Nadie más.

Todo por tu maldita culpa, Roses.

Pensar en que yo era la culpable de todo, me hizo sentir que tenía que encargarme de ello, sin tener ninguna compasión conmigo misma para saldar mi error. Resoplé con determinación. Hora de acabar con esto.

- ¿Por qué no vas al grano? – Mi voz ronca y baja, luchaba por no quebrarse - ¿Qué demonios quieres?

Sonrió ampliamente. Complacida con el par de gruesas lagrimas que corrieron cuesta abajo por mis mejillas.

- Solo esperaba alguna estúpida reacción humana por tu parte – limpió una lágrima en mi mejilla y aparte el rostro con repulsión. Estaba perdiendo la paciencia, tenía demasiado estrés y miedo como para mantenerme sumisa a sus estúpidos juegos mentales – por fin has mostrado algo más que un corazón latente, estaba empezando a pensar que en verdad eras diferente, pero veo que la diferencia no es demasiada, sin embargo, sigues sin quebrarte y suplicar por tu vida… – tomó mi cara con una sola mano y sin delicadeza alguna me obligo a mirarla. Mi mandíbula traqueó en el movimiento - eso es completamente nuevo.

Mantuve mi mirada fija, tratando de sostener la poca dignidad que me quedaba. Contuve un grito cuando en mitad de un nanosegundo su mano estuvo contra mi garganta y con fuerza me sostuvo un par de centímetros del suelo. No percibí movimiento alguno hasta que su piel fría estuvo en contacto con la mía. A penas podía respirar. Movía mis pies buscando apoyo, sin éxito.

- ¿Por qué me miras de esa forma? – Se burló chasqueando la lengua – no creo que estés en condiciones de ser grosera conmigo, pequeña Caroline - La fulminé con la mirada, lo que hizo que apretara más su agarre y yo tosiera.

Estaba empezando a ver borroso para entonces, el escaso oxigeno que lograba llegar a mis pulmones no me servía de mucho. Finalmente, cuando me pensaba que me desmayaría, me soltó y me dejo caer agresivamente, por suerte logré mantenerme de pie, tosiendo y tomando respiraciones profundas como si en ello se me fuera la vida.

- Si sigues siendo maleducada, tus padres lo pagarán – me tomó un segundo comprender que se refería a Melanie y a Fred – lo merecerían por no haberte inculcado buenos modales ¿no crees?

No dije nada, seguía tosiendo, recuperándome y suministrando oxígeno a mi cuerpo, aunque hubiese querido, no habría podido responderle, estaba encorvada, con mis manos apoyadas en mis rodillas y regulando mi respiración.

- ¿Qué te he dicho de los modales? – Me regañó – contéstame.

- Solo acaba con esto – respondí con voz ronca.

- ¿Acabar? Cariño, la noche a penas empieza... – su frase se cortó abruptamente y una amplia y escalofriante sonrisa se ensanchó en sus labios -  Pero podría terminar para ti primero si así lo deseas – la miré desconfiada – no me mires de esa forma, estoy hablando enserio. Puedo hacer lo que me pides, siempre y cuando me des algo a cambio.

Entrecerré los ojos.

- ¿Algo a cambio?… - tragué grueso - ¿Mi sangre?

Phoebe, se rió jocosamente.

- Si ese fuese el precio a pagar, no me molestaría en decírtelo – movió la cabeza en negativa – Nada de eso, sería demasiado fácil. Me has agradado, así que aprovechando eso y el hecho de que estoy de buen humor ¿Qué te parecería un juego? ¡Será divertido! – Hice una mueca, estaba segura que teníamos conceptos de diversión diferentes – te propongo dejar a tus padres en paz, dejarlos con vida si juegas conmigo ¿te animas?

Jadeé sonoramente. Su oferta me sorprendió y me asustó a la vez, era algo que había descartado, dado a lo imposible que parecía esperar que ella se fuera sin hacerle daño a mi familia, y ahora estaba prometiendo dejarlos con vida, pero… ¿a cambio de qué?

- ¿Qué clase de juego? – hablé con un hilo de voz.

- Así me gusta – sonrió de esa forma que me daban ganas de golpearla sin control - es fácil, debes soportar un par de pruebitas sin hacer el más mínimo ruido, quiero probar tu resistencia – frunció el ceño – me pregunto ¿Qué tanto podrás soportar? – Meditó ladeando la cabeza, mirándome de arriba abajo – solo debes permanecer en silencio y a cambio de ello, si al terminar el juego has cumplido con esa condición prometo dejarlos en paz.

- ¿Soportar qué?

- Un poco de dolor a cambio de sus vidas ¿no crees que soy demasiado buena para ser real? – Sonrió –  solo he venido en busca de diversión, y sé que jugar me complacerá más que matarte sin que siquiera seas consciente de ello – rodó los ojos – entonces ¿empezamos? La única regla es, al primer sonido mueren los que están arriba.

- ¿Qué pasa si no quiero jugar? – pregunté cautelosa.

- Morirán todos, como fue mi plan inicial con la diferencia de que tú serás la última – contestó como si tratara de un tema trivial.

Me estremecí. Sabía que ella estaba mintiéndome, que solo quería jugar conmigo por su sádico deseo de ver sufrimiento, pero tenía que intentarlo, de todas formas, cualquier alternativa concluía en lo mismo.

– Entonces ¿Qué dices? – sus ojos brillaron con malicia. Alzó su pálida mano en mi dirección.

Desconfiada pero sin embargo esperanzada, alcé mi temblosa mano y la uní a la de ella. El contacto con su piel era incómodo, así que intente alejar mi mano, pero eso no estaba en sus planes, al contrario, sonrió cuando su agarré se tensó alrededor de mis dedos. Escuché un extraño ruido proveniente de mi mano.

Antes de que siquiera pudiese concentrarme lo suficiente como para empezar el juego, ella lo inició. Haló mi mano en su dirección bruscamente, sin sutileza alguna, desapareciendo ante mis ojos, soltando mi mano, cuando supo que mi equilibrio se había perdido, haciendo que terminara en el suelo en un abrir y cerrar de ojos. Solo fui consciente de ello, cuando sentí un empujón  en mi espalda y seguidamente mi mandíbula dio contra el suelo, haciendo chocar bruscamente mis dientes. Cerré los ojos con fuerza y me tragué la maldición que mi cabeza grito.

- Mmm… está bien para empezar – Vi sus botas de cuero negras a centímetros de mi nariz – a partir de ahora no puedes hacer ruido. Ponte de pie – ordenó.
Tomando una respiración profunda, para concentrarme en mantenerme silenciosa a pesar de mi impotencia y la variedad de dolores que estaba experimentando mi cuerpo, me puse de pie frente a ella, apretando la mandíbula por dos razones. Una, sentía como si aflojarla significara dejarla partirse en dos, y segunda preparándome para la siguiente prueba, asegurándome de mantener mi boca cerrada. 

Ladeó la cabeza, meditando su próximo movimiento.

- De las tres, has sido la más interesante.

¿De las tres? Espera un momento… Camila…

- Tus ojos se han abierto tanto que pareces un caricatura en estos momentos – se burló - ¿Te sorprende que mencione a Camila, también?

¿Cómo sabe su nombre?

- Tengo el tiempo suficiente aquí como para saberlo – respondió como si pudiese leerme la mente – ella es la más nerviosa, parece que todo el sentido común que tu deberías tener, ella lo posee en exceso – sonrió arrogantemente – fue presa fácil, Morgan solo ha tenido que atraparla a mitad de escalera mientras venia persiguiéndote...

Mis manos se volvieron puños al comprender el significado de sus palabras. Camila no se había quedado en su habitación, me había seguido como era de suponerse. Nuestra casa estaba invadida por vampiros a mitad de la madrugada, incluso antes de que secuestraran a Karen.

Cam y Karen estaban en peligro de muerte, las tres lo estábamos y parecía que no había manera de salir ilesas esa vez. Las consecuencias de las que había hablado Renesmee, las que me advirtieron mis hermanas que me traería mi estrecha relación con los vampiros, estaban haciéndose realidad.

Mis lágrimas quemaron mis ojos y mis dientes rechinaron en mi intento de contener la rabia, que surgía como en la explosión de un volcán, por mis venas. De un momento a otro, todo a mí alrededor se tiño de rojo, un ardiente e intenso rojo. En mi cabeza estaba vociferando mil y un maldiciones contra el monstruo que sonreía burlonamente frente a mí, pero no podía hablar, aun tenia a Melanie y Fred a mi cargo, así que me controlaba pero los deseos de golpearla hasta que mis puños sangraran incrementaban con el pasar de cada segundo.

Su mano se levantó lentamente en mi dirección y haciendo un puchero ridículo, pulso más fuerte de lo necesario, su dedo índice contra mi ceño fruncido.

- ¿Por qué esa carita? ¿Sorprendida?

Su tono burlón y arrogante, hicieron que el último espacio en la copa que representaba mi paciencia, estuviese lleno hasta desbordarse, y no pude controlarme más. Salté hacia ella, con planes de arrancarle la cabeza, sin dejar trabajar a mi lado racional. Lo último que vi fue como puso los ojos en blanco, pues un segundo después había desaparecido.

Tomó un puñado de mi cabello y dejo mi cuerpo recto de nuevo, con la cabeza hacia atrás, mi cuello traqueó por el movimiento tan brusco.

- ¿En verdad crees que si quiera podrías tocarme? No seas ridícula – haló mi cabello hacia atrás, haciéndome retroceder torpemente, me esforcé por mantener mi equilibrio, pero todo mi esfuerzo se fue por el caño cuando el costado derecho de mi cabeza rebotó dos veces contra la pared. Mi cabeza dio vueltas y perdí el control de mi cuerpo. Suplique mentalmente que no hubiese una tercera, porque estuve segura que me desmayaría. Cuando esperé otro golpe me soltó, y solo me dejo desplomarme contra el suelo, completamente mareada.

Cerré los ojos con fuerza, soportando el dolor en mi cabeza. No haría ni un ruido, no le daría el gusto.

No puedo más – me dije mentalmente, dándome por vencida, entregándome de lleno a cualquiera que fuera mi destino esa noche.

¡No! ¡Aguanta Caroline! ¡Aguanta, por favor!

La voz de mi madre apareció en mi mente, alentándome.

¿Mamá?

Aguanta un poco más, Line. Por favor.

Abrí los ojos, escuchándola, aferrándome a las palabras de la dulce voz que nunca abandonaría mi memoria. Me estremecí por completo y quise sollozar hasta el cansancio por la protección y fuerza que el producto de mi imaginación me hizo sentir. Mordí mi labio inferior reprimiendo mis gemidos lastimeros y torpemente, me incorpore de nuevo, estuve parada frente a Phoebe dos minutos después.

- Interesante… bastante resistente para lo que esperaba, estoy más que sorprendida – entrecerró los ojos y junto sus palmas a la altura de su cuello, entrelazó sus dedos y apoyo su mentón sobre ellos – eres bastante persistente, demasiada terquedad en un ser tan débil y pequeño – movió la cabeza en negativa – ¿no es interesante saber cuánto dolor puedes soportar?

Inhale profundamente, llenándome de paciencia, si volvía a saltar sobre ella, tal vez no sería tan dócil de nuevo... si es que se le podía decir así al hecho de casi traspasar la pared con mi cráneo.

- Me pregunto si… - apareció frente a mí en un parpadeo, mi cuerpo se estampo por reflejo a la puerta. Me tomó por la parte trasera de mi camiseta y mis pies se quedaron sin apoyo de nuevo, el cuello V de mi pijama estaba dando contra mi cuello y sentía mis ojos a punto de salir de su sitio - Veamos qué tanta resistencia te queda - murmuró antes de lanzarme contra el suelo. Solo fui consciente de ello cuando mi mano quedo doblada de una forma que no podía ser sana entre mi cuerpo y el piso, haciendo un sonido que solo podría significar una fractura.

¡Mierda! – grité mentalmente, cuando el dolor en mi muñeca derecha recorrió todo mi brazo, giré sobre mi cuerpo y sostuve mi muñeca con mi mano ilesa, con fuerza, tratando de llevarla de nuevo a su sitio, mi mano colgaba de una manera anormal en una posición imposible para un hueso no roto.

- ¡Genial, mejor de lo que esperaba! – la escuché celebrar.

Sentía un grito quemando mi garganta, rogando por exteriorizarse, el silencio hacia que no pudiese concentrarme en una cosa diferente que los temblores de mi mano,  que palpitaba como si mi corazón de repente estuviese en mi puño y  lo mucho que ardía como acido dentro de mi piel, como si estuviese siendo aplastada y arrancada sin piedad. Mi respiración se entrecortaba en cada oleada de dolor, y mi mentón temblaba ante el esfuerzo que me llevaba no emitir sonido alguno. Las lágrimas empezaron a rodar sin control por las comisuras de mis ojos, en forma de gritos, esa era mi forma de gritar en silencio.

Mi cabeza estaba a punto de estallar, mi mandíbula dolía, mi cuello a enviaba punzadas directas a mis cienes y el dolor en mi muñeca fracturada era insoportable, todo el dolor se unió en uno solo, apenas me dejaba respirar y sentía como mi cuerpo suplicaba por alivio, todo me llevó directo a la desesperación, haciendo que me retorciera sin cesar en el suelo frio de la cocina.

No puedes hacer ningún sonido, aguanta, aguanta – me recordé a mí misma.  Dolía, dolía como el infierno, pero aun así me mantuve en silencio, Melanie y Fred tendrían que salir ilesos, todo mi esfuerzo hasta ese momento no iba a ser en vano.

La vampira, se agachó a mi costado y me observo furibunda, con el pasar de cada parpadeó la llama en su mirada aumentaba.

Estoy muerta – me resigné esperando su estocada final.

- ¿Qué esperas? ¿Porque demonios no estas gritando? – Soltó exasperada por mi silencio - ¿crees que eres lo suficientemente fuerte? A ver si aguantas esto – su mano se posó en mi mejilla, con demasiada delicadeza para ser lógico.

Tragué grueso. Noté un sabor a óxido en mi lengua, me había roto el labio por la fuerza de mi mordida.

- Esto es por ser una arrogante – arrastró sus uñas por mi mejilla, rasguñándola para luego abofetearme con fuerza dos veces – y esto va por mi hermana – sus ojos rojos centellaron como dos pozos de lava – mi querida Aria, siempre fue partidaria de las marcas – sonrió de lado.

¡No! ­– De nuevo la voz de mi madre, en un grito desgarrador exploto en mi cabeza, en el momento en que en que mi piel cedió ante el paso de la fría y filosa uña de la vampiro. La sentí romper mis tejidos profundamente, solo le tomo un segundo, pero se sintió como una lenta y sádica tortura.

Tomé la más desesperada bocanada de aire y fruncí todo mi rostro, intentando soportarlo, pero no pude más, un gemido bajo, suplicante y desesperado se escapó de mi garganta. Escuche su risa al fondo de todo mi dolor. Había perdido el maldito juego…


Mis dedos tantearon mí mejilla hasta poder sentir la piel fraccionada, caliente y herida, todo mi cuerpo temblaba para entonces, ni siquiera lloraba o respiraba, simplemente temblaba. Miré mi palma ensangrentada por un segundo y me basto para dejar salir mis sollozos, no logrando contenerme por más tiempo. Deje mi palma sobre la herida, como si de esa manera fuera a cerrarla, pero al contrario seguía sintiendo como la sangre bullía sin control.

Veía la expresión satisfecha de Phoebe, sonriendo complacida por mi sufrimiento. Sin embargo, su expresión cambio en cuestión de un abrir y cerrar de ojos, se congelo por completo. Ni siquiera fui consciente del momento en el que caminó hacia la ventana, solo escuché como maldecía. Estuve segura de que algo andaba mal. Cerré los ojos, exhausta ¿ahora qué?

- Qué demonios -  escupió una vez más, mientras tomaba mi casi inconsciente cuerpo del suelo, a duras penas pude comprender que me cargaba en sus brazos, sin cuidado y demasiado brusca para un cuerpo que no tardaba en dejar de responder a tanto dolor. A penas podía percibir el frío que emanaba de la gélida figura de la vampiro, mi cuerpo estaba lo suficientemente congelado, cubierto de sudor frío.

El movimiento brusco me hizo soltar aire de golpe, con los ojos adormecidos y sintiendo demasiado dolor como para quejarme, simplemente me resigne a lo que sea que siguiera. Los temblores estaban desapareciendo, siendo adormecidos por la inconciencia que me envolvía poco a poco.

El viento contra mi piel, ardió, se filtró en mi muñeca, la cual sostenía con mi mano ensangrentada, intentando darle algo de calor y alivio, ya habiéndome dado por vencida en mi intento de retener el sangrado de mi cara. La brisa, con olor a humedad y hierba me hizo entender que habíamos dejado mi casa y que la razón por la que parecía que estaba siento golpeada por una corriente de viento, era que Phoebe corría. Me llevaba lejos de mi casa, y aunque desconocía las razones e imaginaba que no me esperaba nada bueno, me sentí feliz de que al menos Melanie y Fred, estaban fuera de peligro.

- ¡Caroline!

Sonreí a medias. Ahora estas alucinando con la voz de Nahuel -  me dije y deseé con todas mis fuerzas que fuese real, que él estuviese allí.

- ¡Esta herida! ¡Hay demasiada sangre en el aire! – ahora escuché a… ¿Carlie?

- ¡Déjala ir! ¡Estás sola ahora! ¡No hay manera de que escapes! – la voz de… ¡Alice!

No podía ser una alucinación, se escuchaban demasiado nítidos y reales, incluso el tono de Alice era amenazante y el de Nahuel histérico, tal y como sabía que ambos reaccionarían en una situación como esa. Oh, gracias al cielo… Nahuel, Alice, Renesmee, cuanto me alegro de escucharlos… No nos detuvimos. Phoebe decidió ignorarlos. Hice una mueca, mi estómago se revolvía y vomitaría en cualquier momento, aun cuando apenas tenía fuerzas para respirar.

El sonido de dos rocas chocar, fue lo último que escuché antes de caer de golpe contra la fría hierba del bosque. Grité con todas mis fuerzas, cuando mi cuerpo se estrelló contra el suelo, el grito continuaba retumbando en mis oídos, aun cuando había cerrado la boca. Miré a mi alrededor una vez más y todo estaba oscuro, solo había una figura brillante junto a mí.

Cariño, todo va a estar bien. Lo prometo…

Solté un último jadeo antes de entregarme al dolor, cerrando los ojos, sin fuerzas, dándome por vencida pero confiando en las cálidas palabras de mi madre. El aullido de un lobo resonó con fuerza en el fondo de mi mente.

Deje de ser completamente consiente de lo que me rodeaba, podía percibir pocas cosas, y me esforzaba por entenderlas… Brisa húmeda. Phoebe gritaba. Olor a humo. Algo estaba quemándose. Voces mezclándose...

- ¡Aléjate Nahuel, hay demasiada sangre!

¡Alice, gracias al cielo!
- ¿Crees que puedo pensar en su sangre cuándo la veo en este estado? ¿Qué clase de monstruo crees que soy?

¡Nahuel, estoy tan feliz de escucharte! ¿Qué haces aquí?

- Su pulso es cada vez más débil, hay que actuar rápido. El dolor que ha experimentado su cuerpo, más el estrés ha producido un shock. No ha podido soportarlo más. Rápido, Nahuel. Hay que sacarla de aquí.

¿Carlisle?

Unos brazos gélidos me rodeaban. Movimiento. Mucho frío. Susurros. Toques fríos contra mi frente.

- Siento no haber estado para protegerte. Siento haberme ido. No volveré a hacerlo, lo prometo. No volveré a dejarte sola. Me juré que tendrías una vida larga y feliz, pero para que pueda cumplirlo tienes que estar bien, Roses. Por favor…

¿De qué juramento hablas, Nahuel? ¿Estás llorando?

- ¡Caroline! ¡Oh por Dios! ¡¿Qué le paso?! ¡¿Por qué hay tanta sangre en su cara y su cabello?!

¡¿Karen?! ¡Está viva, gracias al cielo! ¿Estás herida? ¿Dónde está Camila? Tu voz se escucha congestionada, deja de llorar, el peligro paso yo estaré bien ¡Una vez más los Cullen nos han salvado!

­- ¡¿Eso es una herida en el rostro?! ¡¿Está viva, verdad?!

¡¿Camila?! ¡Tú también estás bien! ¡Deja de llorar! ¡Estamos vivas las tres!

Mucho ruido. Superficie suave en mi espalda.

- Carlie, puedes esperar afuera, no es necesario…

- Quiero ayudar abuelo, quiero saber cómo esta.

¿Renesmee? ¿Tú también has estado llorando?

- No me mires así, Ness. No me voy a mover de aquí.

Nahuel… el solo escucharte me hace sentir mejor, siento un poco de fuerzas queriendo ser suficientes para preguntarte cómo es que estás conmigo y no con tu hija.

- No hay tiempo para discusiones absurdas - Percibí un sutil movimiento en mi muñeca, quise quejarme pero no encontré mi voz – Tiene una fractura en la muñeca, varios golpes y el sangrado de su rostro no se detiene – un sonido instantáneo, que identifique como algo rompiéndose y luego el de un frasco abriéndose, fue seguido de un material áspero chocando contra mi mejilla. Quise gritar, tampoco fui capaz – sus costillas están bien, no hay ninguna fractura – algo gélido presiono mis costados, tan crudamente que dude de si portaba camisa alguna – pero la sangre se está concentrando rápido por la zona derecha, será un hematoma de gran tamaño, pero lo importante es que no hay fractura. Su cabeza esta muy hinchada en la parte trasera, necesito hacerle un par de placas…  

Papel rompiéndose.  Punzada en mi mano sana. Ardor esparciéndose por la parte superior de mi palma…

- ¡Déjenme entrar! ¡Se cómo ayudarla!

¡¿Seth?!

- Seth por favor, tenemos que tratarla rápido. No hay tiempo para esto.

- Sé cómo ayudarla Alice. No dejaré que esa maldita chupasangre la deje marcada de por vida.

Mi corazón que latía con desgana se exaltó al escucharlo, pero sin poder evitarlo fue llevada lejos a algún lugar por mi inconciencia.



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NOTA IMPORTANTE:

*saliendo de debajo de las piedras* ¿Hola? ¿Hay alguien del otro lado? pues si aún no se han cansado de esperar y alguien está leyendo esto, solo quiero decir un gran e inmenso ¡LOOO SIEEEENTO! Perdón, perdón, perdón x.x sé que esta vez me pase, que han pasado meses desde mi última publicación, tanto paso que seguramente mucha gente se olvidó de la existencia del fic o se cansó de esperar, eso ha sido lo que más me ha preocupado este tiempo.

Sin embargo, tengo argumentos para excusarme de alguna manera, como siempre, mis estudios, ahora además de todo el trabajo – Ok, tampoco es que trabajo como gerente de una línea de hoteles multimillonaria, pero quita tiempo /: - y cuestiones personales además, no había tenido las circunstancias correctas para escribir algo presentable hasta hace poco, con el ánimo que personas que mis adoradas betas siempre me dan, al fin salió el cap. 32 :D el cual, si están leyendo esto, quiere decir que leyeron. Espero les haya gustado lo suficiente como para disculpar mi larga ausencia por acá, la cual prometo no volverá a prolongarse tanto, haré todo lo que pueda para organizarme mejor entre todas las ocupaciones que tengo ahora, no será algo forzado porque escribir es una necesidad para mí, para escaparme un poco de todo :)

Ya habiéndome disculpado, es momento de hablar sobre el capítulo ¿Qué les pareció? ¡Comenten para saber que no estoy hablando sola! Me gustaría saber su opinión sobre todo y sé que como recién aparezco no ando para estar exigiendo pero se los estoy pidiendo como niña buena y tierna que soy :D ¿les gusto? ¿Alguna sugerencia?

Como habrán notado este no es el final de “Dividida” como había pautado anteriormente, hubo un cambio de planes y habrá un capítulo más, es decir, habrá un total de 33 capítulos :D y acá les dejo el link de la publicación donde podrán ver el nombre y la portada de la segunda parte de él fic :) la cual espero sea igual de bien recibida que esta :D

Sin más que decir, que ya me extendí bastante jajaja x.x espero tengan una gran semana, dejen sus comentarios acá abajito y pasen de nuevo pronto porque el capítulo 33 estará aquí pronto, haré todo lo posible, lo prometo.

¡Un beso!

CaroR ;)

PD: YA SOMOS 200 GRACIAAAS! *-*

26 Palabritas que me inspiran :):

althena dijo...

Caro!!!! que alegria no puedo creer que hay capi!!!! estoy muy contenta por que sigas con ET!!! la verdad muy impactante el cap me daba ganas de matar a Phoebe!!!! ya kiero leer el siguiente cap prontito suerte Kissitos!!!

Anónimo dijo...

Caro, como siempre un excelente capitulo, valió la pena la espera, espero que para el 33 no tardes mucho c: no me hagas sufrir tanto porfiiiiis. comentando el capi: odio a la b*tch de phoebe, ya volvio Nahuel?, que pasará con todas las nuevas verdades que se le vienen a line encima, ya conozco tu modus operandi jajajaj estoy 1.000% segura que finalizarás el capi con algo que nos dejará :O y nos harás esperar.. MALA hahahaha.
Amiga te quiero demasiado! hablamos.
MARIA JOSE PAVEZ.

Anónimo dijo...

Me encanto el cap. esperando el prox :D

Anónimo dijo...

Espero con ansias el siguiente capitulo
Seth <3 esperaba como loca que apareciera

consu!! dijo...

caro !!! por fin!!! ya la verdad me habia cansado de esperar tantoo pero obvio entiendo que tienes cosas que hacer... me encato el cap !! valio la pena la esperaaa pero como me dejas asiiii ajajaj espero qu publiques pronto el siguente por que ya estoy muy metida jajajaj....hablamos te quiero byebye

Anónimo dijo...

esperar siempre vale la pena, tus capis son geniales amiga!!
aqui estaré esperando el siguiente capitulo, gracias por avisar porque como sabes ya estoy dejando el vicio de facebook jajaja... ok, ok, el trabajo no me deja...
quiero saber la forma en que mi Seth la puede ayudar... oww, lo amo...

muchisimooos besos...
Yadhira Oroz

melanie jazmin portilla dijo...

hola caroo gracias por el cap

Anónimo dijo...

Holaaa!!!!! Hace un mes encontre esta blogg que curiosa.. me encanca como escribís, sos una genia, algun día me gustaria escribir así...
Este es mi primer comentario.
Lo ame estuve todos los dias leyendolo, día y noche hasta la una de la mañana algunos dias, comiendome las retadas de mi mamá.. pero bueno lo valió.
espero que publiques es nuevo capitulo pronto... ya quiero ver que pasa tengo muchas preguntas:
que pasa con los demas acompañantes de la vampiro? Que paso con seth? Y nahuel? Con la familia materna de caroline? Por dios no aguanto más!!! Me volvere loca como caroline, si no contastas prontooooo!
bueno y nose si te lo dije pero.... ME ENCANTA ESTE BLOGG ......
saludos desde Argentina


Camii

Eny Arevalo dijo...

no importa lo reviso todo los dias y lo releo todo los dias sigue la porfa publica pronto

Anónimo dijo...

Hola Caro realmente es toda una sorpresa encontrarte nuevamente me gusto el capitulo y estoy ansiosa por saber que va a pasar ojala no nos dejes tan abandonadas y pronto escribas nuevos capis cuidate mucho y espero leerte muy pronto.
Adyqui.

Anónimo dijo...

Amiga te botaste!!1

El capi emocionante como siempre acostumbras!!!

Pero hay algo que me confundió... como es eso que aparece Nahuel de la nada????

y eso que comenta SETH (MI PREFERIDO POR SU PUESTO!!!!)

que él sabe como ayudar a Caroline... que va ha hacer!!!!

Pronto publica el próximo capítulo que me muero por leerlo YAAAA!!!

Anita

Bell.mary dijo...

Hola Cario que gusto entrar y ver que hay capitulo nuevo, antes que nada disculpa que hasta ahorita te comente, la verdad que yo tamien he tenido unos problemitas familiares y no habia tenido oportunidad de entrar, pero aqui estoy como siempre al pendiente de tu historia que sabes que me encanta..........
En cuanto al capitulo que te puedo decir simplemente que me encanto, me tenias con los nervios de punta con lo que sucederia y ese fianl woooow me dejo con ganas de mas jajajaja, me quede intrigada con lo que dijo Seth que el le podia ayudar, y con eso de la promesa de Nahuel como siempre dije el esconde algo........... ni modo me tocara esperar hasta el proximo para ver que sucede.......... GRacias nena por darte el tiempo para escribir y publicar, es todo un placer leerte, asi que me veras por aqui por mucho tiempo sin importar cuanto tardes en publicar........ Un besote

Anónimo dijo...

que buen cap! que salga el 33 yaaaa! M.C

kroliba prado dijo...

ESPECTACULARRRRRR caro muy bueno muero por el otro capitulo me encanta tu blog es muy bueno como escribes ya me ley todas las k tenes escritas y son muy buenas y esta también esta muy buena quiero saber ya como seth va a ayudar a coroline y Nahuel k hace k paso con su hija? POR FAVOR PUBLICA PRONTO K ME MUERO TE QUIERO MUCHOS BESOS

Anónimo dijo...

Oh! muero de la emoción.... crei que seria Seth quien la salvara... pero no, aun así me encanto:3 ... Y a Camila estoy segura de que la salvo Embry :) espero con ansias el siguiente cap.... espero actualices pronto

Camila Pereyra dijo...

Por favor actualiza pronto muero de la intrigaaaaaaaaaaa.. hacer mas de un mas que entro a ver y nada...
Bueno y eso saludos :-).
Ah y por cierto amo esta historia <3
Yo ya puse mi comentario ya hacer un mes (soy la que firmo a lo ultomo con "Cami")...
Bueno ahora si saludos y espero que te desocupes rapido y asi seguis escribiendo

Besos!!!!

Cami

Anónimo dijo...

Soy nueva aqui,soy de chile y amo tu novela
Porfavor te lo ruego sube capitulo empece a leer la novela hace 1 dia y ya me la termine
Me dejaste demaciado metida porfavor por mi salud mental sube capitulo PORFAVORRRRR
Pd:amo a seth :)

Camila Pereyra dijo...

Por favor, Por favor,Por favor,Por favor,Por favor,Por favor,Por favor,Por favor,!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Actualiza pronto que me muero de la intriga!
Estoy muy anciosa por saber que pasa!
¡Con que la puede ayudar Seth, con la herida?
Uff..Bueno espero que subas el proximo capitulo pronto..
Ah y por cierto me encanta la portada de "IRROMPIBLE" :)
Bueno y eso..

Besos y saludos

Camii

Anónimo dijo...

Caro.... Nos tienes en suspenso, espero que publiques pronto, y tambien nos deberías de decir ¿por qué irrompible?, y dejarnos un adelanto de la segunda parte :) Gracias por TODO

robinstark dijo...

wow caro este capitulo estuvo super no se como haces para tener tanta imaginacion pero en serio muero de ganas de ver el siguiente capitulo no puedo esperar!!!! por fis :)

melissa dijo...

Hola Caro, tarde pero segura
pense que te habias olvidado del fic, que dejarias el blog por eso mi comentario un poquito tarde
me gusto mucho el capi, muy intenso ya quiero saber que mas pasara con Caroline y el triangulo amoroso
espero y ya no te tardes tanto en publicar
Saluditos

Camila Pereyra dijo...

Porfaa segui!!!!!!!!!!!!!!
Hace meses que entro, y el ultimo que siempre ver es el "Presa facil", hasta ya empese a leerlo de nuevo (ya que esta genial), pero quiero leer un nuevo capitulo, si es posible, lo antes pocible!

Bueno, saludos!!

Cami

Anónimo dijo...

Todos los dias entro con la esperanza de que haya capi nuevo, o también de IG (no sabes nada de Nath?)
Tus historias me encantan

Cami Pereyra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cami Pereyra dijo...

http://hechizada-magica-imprimacion.blogspot.com.ar/

leanlo! es una historia sobre la impremacion de Seth pero con Venecia
hace poco lo empece

leanlooo..

me encanta tu blogg y publica pronto bss

Anónimo dijo...

Caro, nos tienes muertas de ansias, y emocionadas por saber que sucedera con Caroline y Seth <3 :3 y con Nahuel y si Caroline se enterara de lo que le oculta Nahuel